domingo, 26 de julio de 2009

Sin nada que agregar cuando ya nada hay que decir











En ocasiones todo vale en el juego
y precisamente con promesa bajo juramento
la sentencia de un pito de media cancha
cablea mis orejas a tierra
como una piedra escrutando su montaña.

Veintidós cabecitas corriendo
en el aire de un sábado hirviente y por la tarde/
sesenta mil multiplicado por dos tenemos
cientoveintidós ojos abiertos delirantes y húmedos
más aquella esférica de cuero que vuela
como gorrión inflado por los cielos
para atraparse a la red de la promesa

la promesa
la promesa hecha bajo juramento
cuando abandoné mi casa muy temprano
sin nada que decir
sin nada que agregar
porque ya nada había que agregar
por que el silencio lleno de saliva
se atascaba en la garganta

así encorvado al nivel de nuestras charlas
preparé empolvados dulces fajados en papel diamante
apretados por el cuello
para vender digno como una lechuga en su huerto
a toda boca balbuceante y absorta
con aquella esférica sobre el césped recién cortado
sin saber que ella y yo teníamos el mismo fin:
regresar a casa
con nuestros bolsillos llenos de alegría.


Trémulo Thorpe, julio 2009


4 comentarios:

sedemiuqse dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
sedemiuqse dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
sedemiuqse dijo...

El final me ha encantado, tener los bolsillos llenos de alegría.
besos y amor.

Ele Bergón dijo...

A veces, es mejor irse para después poder volver alegre y repartir esa alegría con los otros.

Por aquí estamos en pleno verano, hace mucho calor y con alegría yo voy y vengo porque estoy en vacaciones.

Besos

Luz