"Se dice que las cosas vuelven a pasar
por allí donde estuvieron
Como unos sentimientos cometas.
Sólo debes saberlos esperar,
sólo debes saber romper
- sin moverte de un sitio-
innumerables pares de botas"
"Espera" de Marin Sorescu
Como buen ciudadano, ciudadano inundado por la lluvia, voy dejando para mañana lo que puedo hacer pasado mañana. Es una regla infalible y saludable cuando tienes cosas que hacer y, para ser honesto, me importa un pepino hacerlas. Lo atribuyo a la malvada dejación, a este aúlico crujir del viento que cierra portones y abre ventanas, o bien cierra ventanas y abre los portones que anuncian, posiblemente, un día mejor. Y en medio de tanto deambular e indecisiones me encuentro con este señor poeta, este poeta llamado Lêdo Ivo, nacido Maceió, Alagoas, Brasil en 1924, de la generación del 45 y de reconocida y premiada trayectoria. Acuso que ya le conocía de antes, pero en esa ocasión solamente le contemplaba lleno de asombro (y en esta materia soy algo infiel, a todos los buenos los miro con asombro antes de ahogarme en sus lecturas). Desde aquél tiempo este asombro no disminuye su presencia.
Los pobres en la estación de autobuses
Los pobres viajan. En la estación de autobuses levantan los pescuezos como gansos para .........mirar los letreros del autobús. Sus miradas son de quien teme perder alguna cosa: la maleta que guarda un radio de pilas y una .........chaqueta que tiene el color del frío en un día sin .........sueños, el sandwich de mortadela en el fondo de la .........mochila, y el sol del suburbio y polvo más allá de los .........viaductos. Entre el rumor de los alto-parlantes y el .........traqueteo de los autobuses temen perder su propio viaje escondido en la neblina de los horarios. Los que dormitan en las bancas despiertan .........asustados, aunque las pesadillas sean un privilegio de los que abastecen los oídos y el tedio de .........los psicoanalistas en consultorios asépticos como el algodón .........que tapa la nariz de los muertos. En las filas los pobres asumen un aire grave que une temor, impaciencia y sumisión. ¡Qué grotesco son los pobres! ¡Y cómo .........molestan sus olores aun a la distancia! No tienen la noción de los conveniente, no .........saben portarse en público. El dedo sucio de nicotina restriega el ojo .........irritado que del sueño retuvo apenas la legaña.
Del seno caído e hinchado un hilillo de leche escurre hacia la pequeña boca habituada al lloriqueo. En los andenes van y vienen, saltan y aseguran maletas y paquetes, hacen preguntas impertinentes en las .........ventanillas, susurran palabras misteriosas y contemplan las portadas de las revistas con aire espantado de quien no sabe el camino del salón de la .........vida. ¿Por qué ese ir y venir? ¿Y esas ropas .........extravagantes, esos amarillos de aceite de dendé que lastiman .........la vista delicada del viajero obligado a soportar tantos olores .........incómodos, y esos rojos chillantes de feria y parque de .........diversiones? Los pobres no saben viajar ni saben vestirse. Tampoco saben vivir: no tienen noción del .........confort aunque algunos de ellos tengan hasta televisión. Verdaderamente los pobres no saben ni morir. (Tienen casi siempre una muerte fea y de mal .........gusto) Y en cualquier lugar del mundo molestan, viajeros inoportunos que ocupan nuestros .........lugares aun cuando vayamos sentados y ellos viajen .........de pie
El portón se abre el día entero pero en la noche yo mismo lo cierro.
No espero ningún visitante nocturno a no ser el ladrón que salta el muro de los sueños.
La noche es tan silenciosa que me hace escuchar el nacimiento de los manantiales en los bosques.
Mi cama blanca como la vía láctea es breve para mí en la noche negra.
Ocupo todo el espacio del mundo. Mi mano desatenta derriba una estrella y ahuyenta un murciélago.
El latir de mi corazón intriga a las lechuzas que, en las ramas de los cedros, rumian el enigma del día y de la noche paridos por las aguas.
En mi sueño de piedra quedo inmóvil y viajo. Soy el viento que palpa las alcachofas y enmohece los arreos colgados en el establo.
Soy la hormiga que, guiada por las estaciones, respira los perfumes de la tierra y el océano.
Un hombre que sueña es todo lo que no es: el mar que deterioran los navíos, el silbo negro del tren entre hogueras, la mancha que oscurece el tambor de queroseno.
Si antes de dormir cierro mi portón en el sueño se abre. Quien no vino de día pisando las hojas secas de los eucaliptos viene de noche y conoce el camino, igual que los muertos que aunque jamás verán, saben dónde estoy?
cubierto por una mortaja, como todos los que sueñan se agitan en la oscuridad, gritan palabras que huyeron del diccionario
y respiran el aire de la noche que huele a jazmín y a dulce estiércol fermentado.
Los visitantes indeseables atraviesan las puertas atrancadas y las persianas que filtran el paisaje de la brisa y me rodean.
¡Oh misterio del mundo!, ningún candado cierra el portón de la noche. En vano fue que al anochecer pensara en dormir solo protegido por el alambre de púas que cerca mis tierras y por mis perros que sueñan con los ojos abiertos.
En la noche, una simple brisa destruye los muros de los hombres. Aunque mi portón amanece cerrado sé que alguien lo abrió, en el silencio de la noche, y asistió en lo oscuro a mi sueño inquieto.
Entonces, al madurar en cierto invierno o en aquella tarde de otoño, o simplemente en un bar orillando el Maule, con amigos tan llenos de poemas como yo, me dí cuenta que las pequeñas cosas giran en silencio, son las que engrandecen el alma y nos detienen en el tiempo. Seguramente, creo que puede ser asi, la insignificancia de la poesía como valor negociable, no es más que el valor sencillo y mínimo del verdadero gigante, que se sabe gigante y que permite construirnos puentes, caminos, senderos laberínticos para transitar descalzos y desnudos al borde del origen de nuestra propia esencia y preguntarnos si los sueños tienen más vida que nuestra propia vida.
Es extraño que las cosas se muevan sin previo aviso. El realismo de espalda sobre el pasto oculta en el sombrero el paisaje.
Una colina define tu línea del horizonte donde un árbol aprieta sus labios para contener el silencio aparcar la euforia versus el tedio que no es más que derrota de los huesos.
Es extraño que las cosas otra vez se muevan sin previo aviso. La eventual expresión oculta bajo el sombrero y la tarde camina en puntillas.
Luego , luego suspiras en el ocre de aquellas mejillas que no son tan rojas.
Tu antípoda: inusual y sutil fotografía cabalga brizna por brizna burbujas y escondido en la sombra de esos párpados hay frutos y flores suspendidas en el aire.
Es extraño que las cosas se muevan sin previo aviso aquí en la orilla abstracta de tus ojos. tk
Caresse sur l'océan Porte l'oiseau si léger Revenant des terres enneigées Air éphémère de l'hiver Au loin ton écho s'éloigne Châteaux en Espagne Vire au vent tournoie déploie tes ailes Dans l'aube grise du levant Trouve un chemin vers l'arc-en-ciel
Se découvrira le printemps
Caresse sur l'océan Pose l'oiseau si léger Sur la pierre d'une île immergée Air éphémère de l'hiver Enfin ton souffle s'éloigne Loin dans les montagnes Vire au vent tournoie déploie tes ailes Dans l'aube grise du levant Trouve un chemin vers l'arc-en-ciel Se découvrira le printemps Calme sur l'océan.
Caricia sobre el océano lleva a un pájaro tan ligero que vuelve de tierras nevadas. Aire efímero de invierno, a lo lejos tu eco se aleja castillos en españa.
Vira al viento,gira,despliega
tus alas en el alba gris de oriente encuentra un camino en el arcoiris llegará la primavera.
Una caricia sobre el océano deja a un pájaro tan ligero sobre le piedra de una isla sumergida. Aire efímero de invierno al final tu aliento se aleja lejos,en las montañas.
Hay poetas que se presentan solos, solos porque ellos nacieron poetas y la vida los escoge, casi como por encanto para otorgarles aptitudes maravillosas. Este es el caso de Boris Vian, poeta vivido intensamente en sus 39 años y que no supo, o mejor dicho, no dejó nada que no puediera hacer... No dejó nada en su tintero. Pero, es mejor que udes. le conozcan por si mismos.
BORIS VIAN Francia, Ville-d'Avray (1920-1959)
Jaimerais(traducción de L. Tamaral)
J'aimerais
Devenir un grand poète
Et les gens
Me metteraient
Plein de laurrier sur la tête
Mais voilà
Je n'ai pas
Assez de goût pour les livres
Et je songe trop à vivre
Et je pense trop aux gens
Pour être toujours content
De n'écrire que du vent.
Me gustaría
Me gustaría
Llegar a ser un gran poeta
Y que la gente
Me llenara
De laurel la cabeza
Sin embargo
No tengo
Tanto amor por los libros
Yo sueño más con la vida
Y pienso demasiado en la gente
Para sentirme contento
De escribir sobre el viento.
GUSTOS Y COLORES
a félix labisse
Hay sexos cortos
Y otros cuelgan hasta las rodillas
Rayados de amarillo y violeta
Como la sombra del sol a través
De la reja
Y las mujeres, algunas huelen
a caldo de conejo salvaje.
Con tostadas es rico.
PRIMER AMOR
a jean boullet
para cambiarle las ideas
Cuando un hombre ama a una mujer
De entrada, la sienta en sus rodillas
Tomando cuidado de levantarle el vestido
Para no estropear sus pantalones
Porque tela sobre tela
Gasta la tela
Enseguida, verifica con la lengua
Si a ella la operaron de las amígdalas
Si no, sería contagioso
Después, como hay que ocupar las manos
Busca, tan lejos como pueda
Y rápido constata
La presencia efectiva y real de la cola
De una laucha blanca manchada de sangre
Y tira, tiernamente, del hilito
Para tragarse el tampax.