martes, 2 de septiembre de 2008

Lao Zhang y su banderita azul



El señor Lao Zhang despierta al alba
y practica tai chi
acto seguido lava meticulosamente
sus extremidades y las desdichas del día anterior.

Asoma en sus ojos un nuevo día
y luego con delicadeza
quebradizo
tembloroso lustra el esqueleto gris de su bicicleta
con milenaria paciencia.

Sus pensamientos brotan frescos
como la primera brisa de primavera
pero sus labios susurran una vieja canción.
Lao Zhang respira profundo
y saluda amable
con aquella banderita azul prendida en su mano derecha.

Hay idiomas nuevos en Beijing
para su viejo oído acostumbrado al dialecto Wuzhou
en la natal Jinhua.

Pero ahora está aquí con su banderita azul
en Qianmen, al sur de la Plaza Tiananmen
esperando
entre tanta selvatina torciendo esquinas
dignamente esperando
entre tanto jolgorio de banderas rojas
a sus camaradas que no llegaron.

Lao Zhang agita la humana longitud de su banderita azul
en el domo frio y silencioso:
pudo protestar solitario, libre e ignorado
como ola inadvertida en la orilla del Changhe.

Ahora su hu-ch ' in protesta por él
todas las mañanas de Beijing
algunos escuchan atentos
y lanzan al viento pequeñas monedas de níquel
en la calle principal, Qianmen,
al sur de la Plaza de Tiananmen.


Nvro

Septiembre 2008

domingo, 8 de junio de 2008

El sabio lector

Y durmió tres décadas en las bodegas recostado

como viejo saco de lona retorcido en el hueco de su sombra.

Tres durmientes vuelos resumidos a mito de barrio.
Palabras de grueso calibre apiladas en hilera entre los dientes.

Baches y episodios en el cuerpo.
Líneas blancas en la nariz
cruzando la aórtica avenida del frío.

Diez años más dormido que Rip Van Winkle
atravesado por el ronquido monumental
del martirio de la insana moralina.

Sombra del árbol aterida.
La palabra espacio es el reflejo invertido de la historia
y el tiempo un cálculo ciego errado por minutos.

Son tres genocidas décadas
memorizando títulos de libros
que jamás podrás leer.

TK.




sábado, 7 de junio de 2008

La Isla de las Flores



LA ISLA DE LAS FLORES
Donde la miseria se confunde con la miseria y al final no sabemos la proporción y el peso oscuro de nuestro olvido.

VIII
Blancura de los hombres,
junto a la oscuridad que los circunda.

Blancura de la madre con su hijo.

Del niño que aún no ha despertado
y sueña con dos manos blancas.

Y de la mujer que lo alimenta,

humillada por la tos y el hambre.

Blancura de aquellos que no duermen.
De los ojos que conocen el mundo
y recuerdan la menor alegría.

Blancura de los que saben morir,

envueltos en su propia desnudez.
bajo el sueño más blanco.

Blancura de mis palabras,

por olvidarme de mi mismo.
Blancura de mi corazón,
por encontrarlo tan oscuro.

Efraín Barquero, poeta chileno
Extraído del poema Las manos ("La compañera y otros poemas, Edit. Nascimento 1971)

miércoles, 21 de mayo de 2008

Es tarde para llegar a una casa decente


para mis amigos de Nueva Bilbao

Es tarde dijo mi madre moviendo aquél dedo

agudo y curvado como sus años.

Respondí que bajé de la montaña

brincando trincheras

arados diezmados como corderos

y frágil varé en la exclamación de aquella tierra congelada

congelada de silencio después de tanto trueno.

Te dije que crucé nuestra isla cubierta de pedregales

horadada por ríos imaginarios posibles

y mis ojos entreabiertos recordando los tuyos

doblaron ramas ya dobladas

siguieron huellas de otras huellas.

No pude explicar que aquél verano fui feliz

te dije (estoy seguro) que regreso a casa

por el gusto de mis cuarenta años asomados en la comisura de los labios

regreso por los geranios refugiados en el balcón

ya sabes el verso “sobre los geranios rosa, una mariposa blanca”

y mis tibias camelias nubosas camelias

tus camelias pintadas de sueños antes de la lluvia.

No creyó mis palabras instantáneas

como esa gris fotografía junto a campesinos

en la toma de 1971

y preguntó por qué llegué tan tarde

que el padre y mis hijos se durmieron esperando.

Respondí que el nombre de la calle

era imposible recordar.

Que guardé los teléfonos de voz suicida

en aquél saco olvidado en el bar de la muerte

donde los malos poetas seguiremos siendo malos poetas.

Le dije – incluso – que amé y odié en ese tiempo de panfletos

y que luego volví a amar

y a odiar desmedidamente hasta el ocaso

sin saber que el dolor dejaba huellas en tu muro blanco.

Digo que amé ciegamente pero todo se fue al olvido.

No creí tanta palabra bonita para no consumir mis energías.

Y aunque no lo creas a lomo de mula bajé la montaña

al lomo de la calle la calle que cruza con mi nombre

porque me buscaban ¿lo recuerdas?

en aquella curva inquieta de calle sin salida

lavada de tumultos arrastrando miseria

como caracol insomne en medio de tanta niebla

como caracol dando pasos de ciego

en el tiempo de nadie entre plumas y golondrinas

ebrio una y otra vez con plumas y golondrinas.

Se acaban las mentiras madre porque la inocencia

no escogió mi nombre

fui inocente digno de inocencia robada para lamer nubes.

No volvió a sonreír

mi madre no cree cuentos de pasillo.

Insistí en doblar la hoja de aquél tiempo

tiempo de rencillas y tabernas.

“La canción es la misma” y ¡Oh fiat lux!

Lord Zeppelín convierte recuerdos en cenizas.

Regresé te dije madre

cansado regresé para quedarme la preciosa sombra

para dormir soñando como el viajero sueña

como la ventana sueña la fría aurora.

Es inútil viajar para encontrarte solo

como veterano de posguerra.

Regresé tarde a tu casa decente

cubierto de cenizas y despoblado de sueños pasajeros

estuve tendido en el lomo de la tarde

sobre cristales verdes

en el césped de la plaza cercada de anuncios ilegibles

con amigos de ocio ciegos como yo

sin embargo atentos

atentos al vuelo de aves ordinarias en este cielo violeta

aves arrendatarias de viejos árboles y postes

la infancia despistada mueve aquellas alas

y siguen vivas completamente en domingo

luego

pregunto si era bueno regresar a casa otra vez.

T.K. (05/2008)





viernes, 16 de mayo de 2008

The swans do not fly as yesterday



escucha en medio del viento de la tarde

al doblar sus alas extensas como el horizonte

unos puntitos de metal cubiertos de eco

que graban su pecho blanco como nieve

“the swans do not fly as yesterday”

y mientras volaba

a la tierra de los ancestros…

trataba de entender el significado de

“the swans do not fly as yesterday”


TK.